Lendo as informacións sobre a morte de dous nenos en Monte Alto, e comprobando que editores, redactores xefes, ou periodistas non lle conceden moita importancia ao contexto dos sucesos (por exemplo, o espectáculo que xeneran)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por certo, este era o meu texto orixinal:

 

Un hombre fue detenido ayer en A Coruña acusado de matar a golpes a dos niños gemelos de 10 años, hijos de su compañera sentimental. El presunto homicida, un escayolista en paro, avisó él mismo a la policía municipal tras haber destrozado la cabeza de los dos pequeños con un objeto contundente en un piso del popular barrio de Monte Alto, próximo al centro de la ciudad. El hombre, que no llega a los 40 años, según los vecinos, pidió auxilio a los agentes alegando que en la vivienda había dos personas que necesitaban asistencia psiquiátrica, en aparente alusión a él mismo y a la abuela de los gemelos, que también estaba en la casa. Según fuentes próximas a la investigación, cuando los agentes locales llegaron a la casa, Javier se lamentaba: “No aguanto más, no aguanto más…”. La madre, llamada Mar, se encontraba en ese momento en el trabajo, lavando platos en un mesón próximo al domicilio familiar, y fue la policía la que le dio la noticia.

El suceso se produjo sobre las cuatro de la tarde en el tercer piso del número 13 de la calle Andrés Antelo, un edificio de tres plantas en el que fue el primer barrio obrero de A Coruña. La policía acordonó los accesos a la calle y poco después dos psicólogos del 112 acompañaban a una ambulancia a la abuela de las víctimas. Más tarde bajó el supuesto homicida, de nombre Javier, cubierto por una sábana y protegido por escudos antidisturbios. Los agentes judiciales abandonaron el domicilio pasadas las 7 de la tarde, y el furgón funerario llegó a las 7,30, cuando las unidades móviles de televisión ya estaban dispuestas.

Mientras decenas de curiosos, entre ellos niños con sus madres, esperaban la retirada de los cadáveres, a 500 metros, una mujer se cubría la cara con las manos, horrorizada. Era la propietaria de un bar cercano al mesón donde trabajaba Mar desde hace años. Acababa de recibir la llamada de su amiga para que alguien la fuese a buscar al cuartel de la policía de Lonzas, donde había estado prestando declaración. Mar, de 37 años, tenía un hijo de 18, fruto de un primer matrimonio, que vivía con su padre, y dos gemelos de una segunda relación, a los que atendía la abuela. “Una mujer que tuvo una vida terrible”, aseguraba una vecina que hacía gala de su dolor”. Con Javier llevaba aproximadamente un año.

“Es un tipo normal, agradable, aunque a veces parecía que se le iba la pinza, se quedaba como en blanco”, dice David, un joven que fue su compañero de trabajo en una obra cercana, y que se ha acercado al bar al conocer la noticia. Varias fuentes coinciden en que Javier arrastraba desde hace tiempo problemas psiquiátricos y estaba recibiendo tratamiento. “Yo creo que en cuento sepa lo que ha hecho se va a horrorizar”, balbucea David. “Pero si venía a dejar a Mar en el mesón y se quedaba con los niños en el bar. Le llamaban ‘papá’. Que cabrón”, llora la camarera.

 

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